Vemos, oímos, olemos, saboreamos... Sentimos. Cada momento, cada instante que vivimos está plagado de sensaciones; sensaciones que nuestro cerebro interpreta y nuestro corazón traduce al idioma de los sentimientos. A menudo no sentimos lo que pasa en nuestro interior; pero no significa que nada suceda: no notamos el latido de nuestro corazón, ni siquiera lo oímos, pero basta un solo instante que nos corte la respiración para sentir cómo se acelera, cómo ese órgano que apenas percibimos retumba en nuestro interior, como una batería de una banda de rock, gritando a pleno pulmón “¡eh, que estoy aquí! ¡escúchame!”
Nuestro cuerpo nos habla a través del corazón y éste regula nuestras emociones. Él es el único que conoce el camino para ser felices y siempre intenta mostrarlo. Sabe de antemano si algo nos va a hacer sufrir antes de que suceda. Sabe si podremos querer a alguien antes de conocerlo. Sabe si nos estamos engañando cuando ni nosotros mismos nos damos cuenta. Sabe si una decisión es correcta o incorrecta antes de tomarla. Sabe qué elección, por dura que sea, es la que nos puede conducir a la felicidad.
La idea de lanzar el disco me surgió hace un año y medio cuando un desgraciado episodio en mi vida me hizo constatar que ignoraba las continuas llamadas de auxilio de mi frágil mensajero. “No valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos”. Mi corazón me lo enseñó.
A partir de ahí decidí no decidir, a menos que fuera con el consentimiento de mi órgano preferido.
Tomar una decisión no es otra cosa que quedarse con una de las posibilidades. Una de las opciones. En ocasiones visualizamos las consecuencias de cada posible elección; otras, directamente elegimos sin pensar en ellas. Sea cual sea el caso, nuestro corazón siempre opina. A veces nos dice “para; no sigas. No quiero sufrir más” pero otras nos hace saber que “sólo si lo haces así, serás feliz”. Tenemos que aprender a sintonizarnos con nuestro corazón. Yo aprendí de forma abrupta. No dejes que te pase lo mismo.
Nuestro primer disco es, cien por cien, corazón. Todas y cada una de las decisiones que se han tomado para dar forma a este ambicioso proyecto han sido bajo la tutela del motor del sistema cardiovascular. No elegimos el camino marcado.; no queríamos ser “uno más”.
En el gran abanico de opciones que se nos abrieron para hacer realidad este disco, nos quedamos con la opción de hacerlo a nuestra manera, sin condiciones. ¿La menos popular? Quizás. ¿La más complicada? Tal vez. ¿La única que contaba con el apoyo incondicional de nuestros corazones? Definitivamente, Sí. Bienvenidos a nuestra “Otra Opción”
Enrico Bosco.
Madrid, 25 de enero de 2012.